A continuación se reproduce un artículo escrito y publicado en el año 2010 por D. José de Cristóbal González, entonces Teniente de Hermano Mayor de la Vera Cruz de Sevilla, actualmente Hermano Mayor de la misma y Tesorero de la Confraternidad, con motivo del XL aniversario de la aprobación de los primeros estatutos de la Confraternidad.

Creación y nacimiento de la Confraternidad de Hermandades de la Vera Cruz

En el año 1948 y con motivo de la celebración del V Centenario de la fundación de la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla se programaron una serie de actos que culminaron con la celebración de un Pontifical presidido por el Cardenal de la Diócesis, D. Pedro Segura y Sáenz. La Junta de Oficiales de la Hermandad tuvo el detalle de invitar al acto religioso a las hermandades de la Vera Cruz de la provincia de Sevilla de las que se tenían constancia.

Acudieron seis de ellas: Alcalá del Rio, Dos Hermanas, Pilas, Olivares, Sanlúcar la Mayor, Utrera y Villanueva del Ariscal. Aprovecharon ese primer encuentro de hermandades cruceras para hablar de lo mucho que les unía y se pusieron de acuerdo para crear una comisión que se dedicase en un primer momento a localizar el resto de hermandades de la Vera Cruz repartidas por todo el mundo con el fin de crear una Confraternidad.

De esa forma se constituye el primer germen de un Junta podríamos llamarle constituyente y que fue compuesta por las hermandades de la Vera Cruz de Sevilla (D. Antonio Soto y D. Aníbal Márquez en un principio y más tarde en la década de los sesenta se unió D. Javier Fal-Conde), Olivares (D. Marcelo del Río) y la hermandad de Utrera.

Su primer trabajo fue enviar a todas las Diócesis Eclesiásticas una carta solicitando la relación de hermandades de la Vera Cruz que tuviesen conocimiento. Empezaron a recibir algunas respuestas y en otros casos tuvieron que seguir insistiendo. Fueron cerca de veinte años de envío de cartas y búsqueda por toda la geografía nacional y fuera de nuestras fronteras. En éste sentido cabría de destacar la aportación con su llegada a la Comisión de Javier Fal-Conde que trabajó muy duro y dio el empujón final.

El día 22 de septiembre de 1968, siendo Hermano Mayor de la hermandad de la Vera Cruz de Sevilla D. Antonio Soto Cartaya, se celebró la I Asamblea de Hermandades de la Vera-Cruz que dio lugar a la constitución de la Confraternidad que hoy conocemos. Tuvo un trabajo preliminar muy minucioso y perfectamente ordenado por una Comisión organizadora compuesta en sus cargos de Presidencia, Secretaría y Tesorería por la hermandad de Sevilla (Antonio Soto Cartaya, Javier Fal-Conde y Juan Collantes), siendo vocales de la misma representantes de las hermandades de Huelva, Dos Hermanas, Rota, San Fernando y Burguillos del Cerro.

Como parte de los trabajos previos el Director Espiritual de la hermandad de Sevilla, D. José Sebastián y Bandarán, envió en el mes de junio de dicho año una carta a todos los párrocos de la diócesis de Sevilla (entonces comprendía Sevilla y Huelva) donde anunciaba la asamblea y su objetivo y le acompañaba de un cuestionario para que se lo devolviesen relleno con los datos de posibles hermandades de Vera Cruz que hubiesen en esas parroquias.

Hubo visitas previas por parte de la comisión al obispo de Huelva, Monseñor García Lahiguera, al cardenal de la Archidiócesis Monseñor Bueno Monreal y al alcalde de Sevilla, Señor Moreno de la Cova, a los que anticiparon tanto el programa de actos como las intenciones de la Asamblea.

Se comenzó con la Santa Misa oficiada por el propio Dr. Bueno Monreal a quien acompañó en el altar D. José Sebastián y Bandarán, el director espiritual de la hermandad de Huelva D. José García González, el hermano de la Vera Cruz de Sevilla y párroco de San Antonio María Claret, D. Antonio Cano y el Superior de San Buenaventura, Fray Ignacio Sáenz.

Después de la misa, todos los asambleístas se trasladaron a la catedral para cantar una Salve a la Virgen de los Reyes y a continuación visitar el Museo de las Cofradías, recibidos por su director D. José Luis de la Rosa que explicó los detalles del mismo. De allí pasaron a la comida que se celebró en el Hotel Niza. Ya por la tarde se tuvo la reunión en nuestra capilla donde se trataron los puntos del orden del día previstos.

Se terminó con el acto piadoso del Via-Crucis presidido por el recién estrenado relicario de plata donado ese mismo año en los días previos a la Semana Santa por S. A. R. Don Carlos Hugo de Borbón, al igual que la Reliquia de la Santa Vera-Cruz, en este caso donada a la hermandad por su Director Espiritual, D. José Sebastián y Bandarán, también ese mismo año.

La Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla poseía con anterioridad otra Reliquia de la Vera Cruz que se encuentra depositada en la Cruz de Guía.

Al final asistieron al acto unos doscientos cruceros en representación de veinticuatro hermandades.

Las Hermandades localizadas hasta esa fecha y que fueron convocadas son las siguientes (con (*) señalo las que asistieron):

Provincia de Badajoz: Burguillos del Cerro (*), Higuera la Real y Segura de León.

Provincia de Cádiz: Algodonales, Arcos de la Frontera (*), Cádiz, Ceuta, El Puerto de Santa María (*), Jerez de la Frontera (*), Rota (*), San Fernando, Sanlúcar de Barrameda y Setenil de las Bodegas.

Provincia de Córdoba: Castro del Rio y Posadas (*)

Provincia de Huelva: Aracena, Ayamonte (*), Bollullos Par del Condado (*), Cartaya, Corte Concepción, Cortegana, Encinasola, Hinojos, Huelva (*), Moguer, Santa Olalla de Cala y Villalba del Alcor.

Provincia de Gran Canaria: Las Palmas de Gran Canarias, Teguise (Lanzarote).

Provincia de Sevilla: Alanís, Albaida del Aljarafe (*), Alcalá del Rio (*), Alcolea del Rio, Aznalcazar, Aznalcollar, Benacazón (*), Brenes, Castilblanco de los Arroyos, Castilleja del Campo, Castilleja de la Cuesta, Cazalla de la Sierra, Coria del Rio (*), Dos Hermanas (*), El Viso del Alcor, Gerena (*), Gines, Guillena, Huevar, La Algaba (*), La Campana, La Puebla de Cazalla, La Puebla de los Infantes, Las Cabezas de San Juan, Lebrija, Los Palacios y Villafranca (*), Mairena del Alcor (*), Marchena (*), Olivares (*), Osuna, Paradas, Pilas (*), Salteras, Sanlucar la Mayor(*), Sevilla (*), Tocina, Umbrete y Utrera (*).

Por lo tanto, fueron sesenta y siete las hermandades convocadas y con domicilio conocido a esa fecha y veinticuatro las asistentes, más dieciocho que habían excusado su asistencia pero manifestado su voluntad de pertenecer a la misma.

Se podría concluir que fueron CUARENTA Y DOS las Hermandades que forman la primera nómina de la Confraternidad.

Acompaño a este artículo documentos escaneados de esta efemérides donde se puede contemplar por un lado el programa de actos que se editó, un artículo en el boletín de las cofradías con foto del Cardenal Bueno Monreal presidiendo la Eucaristía, y recortes de prensa publicados en varios diarios sevillanos incluida la portada de la desaparecida Hoja del Lunes del día siguiente donde se refieran al Hermano Mayor como “señor Cartaya”.

Os propongo que leáis con atención los puntos “f” y “g” de los fines con los que se crea la Confraternidad de Hermandades de la Vera Cruz que son muy interesantes y nos harán reflexionar si lo estamos haciendo como ahí se manifiesta. Están reflejados en el artículo del Boletín de las Cofradías que encabeza este trabajo.

Por último se propuso para la organización de la Confraternidad, la creación de una comisión compuesta por seis representantes de las hermandades presentes con la misión de redactar los estatutos, presentarlos a la Autoridad Eclesiástica, determinar la forma de obtener fondos, fijar fecha de la próxima Asamblea dentro de los seis meses siguientes a ese acto y constituirse en Confraternidad.

Así durante unos dos años se reúnen en distintas ocasiones, hermanos cruceros de las hermandades de Utrera (un representante), Olivares (D. Marcelo del Río) y Sevilla (D. Juan Collantes, D. Antonio Castro, D. Aníbal Márquez y D. Antonio Soto) y elaboran una propuesta de Estatutos, que es sometida a una nueva Asamblea convocada al efecto en Sevilla, el 16 de Enero de 1970 donde son aprobados y ratificados.

No se tiene certeza de la fecha exacta de su presentación en el Palacio Arzobispal de Sevilla.

El decreto de aprobación de los Estatutos por parte de Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Arzobispo D. José María Bueno Monreal, se firma el día 4 de Julio de 1.970 y se envía comunicación por carta a D. Antonio Soto Cartaya, Presidente de la Comisión Organizadora, por parte del Secretario Canciller del Arzobispado. D. Andrés Galindo.

Tres días después, se recibe en la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla que era la sede de la Comisión Organizadora, un nuevo comunicado de D. Andrés Galindo dónde se especificaba que la aprobación que se había remitido tenía efectos sólo en orden a la Diócesis de Sevilla, teniendo que solicitar la misma autorización a los Sres. Obispos de la Diócesis Sufragáneas de Sevilla (es decir Huelva).

El día 17 de julio de 1970 se envía la carta al Sr. Obispo de Huelva para que apruebe los Estatutos y de ésa forma se incorporen las hermandades de Ayamonte, Bollullos Par del Condado, Cartaya, Encinasola, Hinojos, Huelva y Moguer, que son las que habían manifestado voluntad de pertenecer a la Confraternidad.

A partir de ahí viene toda la actividad y acuerdos distintos que ya conocemos. Incorporación de nuevas hermandades, peregrinaciones a las sedes de la distintas hermandades que lo han solicitado, congresos de carácter mundial, asambleas, asistencia a la Estación de Penitencia de la hermandad de Sevilla el lunes santo, reuniones de grupos jóvenes.

Mi agradecimiento a mi suegro, Antonio Soto (q.e.p.d.), por la información facilitada y a la familia de nuestro hermano y amigo Javier Fal-Conde (q.e.p.d.) por permitirme utilizar su archivo personal y poder facilitaros estos datos que forman parte de nuestra propia historia. Y a todos los que hicieron posible con su ilusión, trabajo y dedicación en aquellos primeros años de mucha dificultad la realidad que hoy es nuestra Confraternidad mi más sincero reconocimiento.

Y esto así ocurrió por obra y gracia de nuestros hermanos predecesores que se preocuparon y trabajaron duramente para que todo saliera como realmente salió con una Confraternidad en ciernes que durante ya casi setenta años ha unido sentimientos y devoción por todo el mundo en torno a la Vera Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, llegando a ser la devoción más extendida de todas cuantas existen.