caravaca-escudoReal e Ilustre Cofradía de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca
Sede: Santuario de la Santísima y Vera Cruz.
Página web: www.lacruzdecaravaca.es
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El origen de la Cofradía de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca se remonta, al menos, a los primeros años del siglo XVI, momento en el cual el gran crecimiento de Caravaca en todos los órdenes, permite que un grupo de personas dediquen parte de sus esfuerzos a cuidar del culto a la Santísima y Vera Cruz y, especialmente, a procurar el mayor esplendor para sus celebraciones de mayo y septiembre. La Sagrada Reliquia permanece en Caravaca al menos desde finales del siglo XIII, cuando pertenecía a la Orden del Temple.

La cofradía fue asumiendo, paulatinamente, la organización y ejecución de todos los actos y cultos de la Vera Cruz de Caravaca, manteniendo, hasta nuestros días, rituales como el de la Bendición de las Aguas, que se viene realizando del mismo modo desde la segunda mitad del siglo XIV, o el de la Bendición del Vino, que tiene sus orígenes en el siglo XVII y que es el fundamento del festejo de los Caballos del Vino que se celebra cada 2 de mayo, víspera de la fiesta de la Invención de la Santa Cruz.

La Cofradía de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca era ya reconocida, con arreglo a Derecho Canónico, en el siglo XVII, si bien pudo serlo con anterioridad, aunque habría de adecuar esos estatutos a las Constituciones de 1604 y 1610. Así, en 1663 hallamos una clara alusión a su institución canónica, al dirigirse al Papa Alejandro VII con el fin de que éste autorizase a la cofradía a admitir y recibir cofrades de todas partes de la Cristiandad. El reconocimiento eclesiástico, tanto del culto a la Vera Cruz, como a la importancia de su Cofradía viene ya testimoniado tanto en el siglo XVII como en el XVIII.

Será sin embargo en el siglo XVIII cuando se cuente con datos que relacionan a la Cofradía con la Sede Pontificia de una forma más directa. Así, en 1705, el Papa Clemente XI concedió Indulgencias a la Iglesia y Cofradía de la Santa Cruz de Caravaca, en 1736 el Papa Clemente XII concede a la Vera Cruz de Caravaca el mismo culto que se tributa al Santísimo Sacramento, el de Latría, y en 1768 el Papa Clemente XIII concedería abundantes gracias espirituales a los miembros componentes de la Cofradía de la Vera Cruz, confirmado por la Sagrada Congregación de Ritos, en 23 de agosto de 1794.

El siglo XX y en concreto la segunda mitad es una época de crecimiento desbordado de la hermandad. Crecimiento propiciado por el aumento espectacular de sus festividades civiles y religiosas y por la ya imparable difusión internacional de la Vera Cruz. Las actividades de la Cofradía de la Santísima y Vera Cruz en estos años finales de siglo sobrepasan el hecho de las fiestas y vuelven a derroteros hace siglos olvidados. Su estructura se adapta a nuevos tiempos y las extraordinarias necesidades en materia de patrimonio hacen de nuevo necesaria la máxima imbricación con el Ayuntamiento de Caravaca y otras instituciones a nivel regional, nacional o europeo. La implantación de la hermandad llega a su máximo histórico con sus más de seis mil cofrades.

Hay que destacar el empeño de la cofradía, a partir de 1975, por fomentar y divulgar el culto a la Vera Cruz a todos los niveles. En este camino se consiguió que la Santa Sede proclamara el año 1981 como Año Jubilar en Caravaca, lo que supuso un fuerte empuje en este sentido. Poco después, en 1996, una idéntica concesión ayudó muy positivamente a la hermandad en su labor de divulgación del culto a la Sagrada Reliquia.

Todo ello es una clara muestra del reconocimiento que, a lo largo de la historia, han mostrado altas jerarquías de la Iglesia Católica a la Vera Cruz y al culto cristiano generado en torno a la misma, al que sin duda colaboró su Cofradía, teniendo como importante distinción la últimamente realizada por S. S. Juan Pablo II, en enero de 1998, con la concesión a: su santuario del privilegio eclesiástico de poder celebrar un Año Jubilar, a perpetuidad, cada siete a partir del 2003. Este tipo de privilegios solamente lo ostentan en el mundo otros cuatro lugares, además de Caravaca de la Cruz (Roma, Jerusalén, Santiago del Compostela y Santo Toribio de Liébana).

La Basílica de la Vera Cruz representan un gesto identificador de historia enraizada en un lugar concreto. Construida a partir de 1617, por su construcción pétrea, al estilo renacentista, se ha erigido siempre como centro sagrado de atracción. Su situación geográfica sugiere y expresa visiblemente la idea principal de centro simbólico. Sobre un elevado montículo, se alza en medio de un valle de altiplano lindando con las tierras andaluzas. La mole de la construcción pétrea y la cabecera del templo con la verticalidad maciza de las tres capillas superpuestas forman un expresivo conjunto del encuentro final con la Vera Cruz, como final de la etapa de peregrinación. La portada barroca y la explanada exterior del templo juegan el papel de templo al aire libre enmarcado por el recinto almenado en donde se realizan Misas y celebraciones, aperturas y clausuras de los años Jubilares.

El más genuino y primitivo Santuario de este Lignum Crucis, en la Edad Media, era una de las torres que se integraba simultáneamente en el Castillo interior y en la fortaleza exterior, coincidente en la actualidad con la Capilla Mayor de la que forma parte el presbisterio del actual Real Basílica de la Vera Cruz. En ella se ubicaban de forma escalonada, la torre de la Vera Cruz, en la que se albergaba la Sagrada Reliquia y sobre la misma la Capilla de los Conjuros. La estancia interior de la torre de la Vera Cruz se había convertido en una capilla en la que estaba depositada la Santa Vera Cruz, desde su aparición en Caravaca, en el siglo XIII y época Templaria en la zona. Se trataba de un espacio bastante reducido, de ahí la necesidad de adosarle una nave, a modo de templo, ya existente en 1480, que estaba separada de la referida torre por una reja y que, entorno a 1444, a su vez había sido reformado, juntamente con la Capilla de la Vera Cruz, por D. Diego Chacón, capellán de los Reyes Católicos y Vicario de la Orden de Santiago en Caravaca. Desde el día 3 de diciembre de 2007, S. S. Benedicto XVI, quien en 2002 siendo Cardenal había oficiado misa en el Santuario, por medio de la Congregación de Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, le otorgaría el título de Basílica Menor, con los atributos que ello comporta.

Anualmente la Real e Ilustre Cofradía de la Vera Cruz organiza las Fiestas Patronales de Caravaca del 1 al 5 de mayo, declaradas de Interés Turístico Internacional desde 2004, y que constituyen una simbiosis perfecta entre cultos y rituales religiosos, originarios de los festejos, con celebraciones profanas y festivas. Los rituales de la Bendición de las Aguas y de la Bendición del Vino relacionan a la Sagrada Reliquia como protectora de la naturaleza y dieron origen a los festejos de Moros y Cristianos y Caballos del Vino, respectivamente. Cada año, durante los primeros cinco días de mayo, Caravaca vive unas celebraciones únicas en su forma y fondo, llenas de sentido y antigüedad y que conforman el principal hito de la localidad y su forma de expresión más característica y genuina.

En el mes de septiembre tiene lugar el Solemne Quinario con motivo de la festividad de la Exaltación de la Vera Cruz, del 10 al 14 de septiembre. El último día se celebra una procesión de la Sagrada Reliquia bajo palio alrededor de las murallas del Castillo que finaliza con la Bendición de la ciudad y la naturaleza desde los cuatro puntos cardinales.

(Galería de imágenes: Pedro Navarro de Gea)